Deporte y corazón: cómo entrenar con seguridad
El ejercicio es una de las mejores medicinas para el corazón. Pero, como toda medicina, conviene usarlo bien. La valoración cardiológica deportiva permite entrenar con tranquilidad y sacar el máximo partido a tu esfuerzo.
El ejercicio protege el corazón
La actividad física regular reduce la tensión arterial, mejora el perfil de colesterol, ayuda a controlar el peso y la diabetes, y disminuye de forma clara el riesgo de infarto e ictus. La recomendación general para la población adulta es de al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, o 75 de actividad intensa.
¿Por qué una valoración cardiológica?
En personas sanas el ejercicio es muy seguro, pero la práctica deportiva intensa puede, en casos poco frecuentes, poner de manifiesto problemas cardíacos que estaban ocultos. Una valoración deportiva busca precisamente eso: detectar cualquier alteración antes de que suponga un riesgo.
Especialmente recomendable si:
- Vas a iniciar o intensificar la práctica deportiva tras un tiempo inactivo.
- Compites o entrenas a alta intensidad.
- Tienes factores de riesgo cardiovascular o antecedentes familiares.
- Has notado síntomas con el ejercicio: dolor de pecho, palpitaciones, mareo o una fatiga desproporcionada.
Qué incluye la valoración
Habitualmente comprende una historia clínica detallada, exploración física, electrocardiograma y, según el caso, una prueba de esfuerzo o un ecocardiograma. El objetivo es doble: descartar riesgos y ayudarte a entrenar de forma más eficiente, ajustada a tu corazón.
¿Quieres practicar deporte con seguridad?
La valoración cardiológica deportiva te permite entrenar y competir con tranquilidad. Diseñamos un estudio adaptado a tu nivel y objetivos.
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