Lipoproteína(a): el factor de riesgo que probablemente no te han medido
Cuando hablamos de colesterol, casi todo el mundo piensa en el "bueno" y el "malo". Pero existe otra partícula, menos conocida y rara vez medida, que puede multiplicar el riesgo de infarto e ictus sin dar la cara: la lipoproteína(a), o Lp(a).
Qué es la lipoproteína(a)
La Lp(a) es una partícula parecida al colesterol LDL (el "malo"), pero con una proteína adicional llamada apolipoproteína(a) adherida. Esa diferencia estructural la hace más propensa a depositarse en las paredes de las arterias, a favorecer la inflamación y a facilitar la formación de coágulos. En otras palabras: acelera la aterosclerosis por varias vías a la vez.
Por qué importa tanto
Se estima que alrededor de una de cada cinco personas tiene niveles elevados de Lp(a). Y a diferencia del LDL, sus niveles vienen determinados casi por completo por la genética: no dependen de forma relevante de la dieta, del ejercicio ni del peso. Esto tiene dos consecuencias importantes:
- Una persona puede llevar una vida sana, tener el colesterol "normal" y aun así presentar un riesgo cardiovascular alto por su Lp(a).
- Como es hereditaria, un valor elevado tiene implicaciones para toda la familia.
Un dato clave
La Lp(a) se hereda y se mantiene relativamente estable a lo largo de la vida. Por eso, en la mayoría de las personas basta con medirla una sola vez para conocer este componente de su riesgo.
¿Quién debería medírsela?
Las guías europeas recomiendan considerar su medición al menos una vez en la vida adulta, y de forma prioritaria en quienes tienen:
- Antecedentes personales de infarto, angina o ictus, especialmente a edad temprana.
- Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura.
- Colesterol muy elevado o sospecha de hipercolesterolemia familiar.
- Un riesgo cardiovascular que queremos afinar cuando está en una zona intermedia.
¿Se puede tratar?
Hoy no existe todavía un fármaco aprobado cuyo único objetivo sea reducir la Lp(a), pero el panorama está cambiando muy rápido: hay varias terapias en fases avanzadas de investigación con resultados prometedores. Mientras tanto, conocer un valor elevado de Lp(a) sí cambia la conducta clínica, porque lleva a ser más estrictos con todos los demás factores de riesgo que sí podemos controlar: el colesterol LDL, la tensión arterial, la diabetes o el tabaco.
Dicho de otro modo: no poder actuar directamente sobre una pieza no significa quedarse de brazos cruzados, sino proteger con más fuerza todas las demás.
¿Quieres valorar tu riesgo cardiovascular?
En consulta estudiamos tu perfil lipídico completo, incluida la Lp(a) cuando está indicada, para diseñar un plan de prevención personalizado.
Pedir una cita →